Guillermo & Mariano – Mariano was beaten

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Mariano tells Guillermo that he was beaten by a friend of him, and they talk about their young fights. Mariano le comenta a Guillermo que fue golpeado por un amigo de él, y hablan acerca de sus peleas de cuando eran jóvenes.

¿Cómo estás Mariano?

¿Qué te pasó en el ojo?

Me estás cargando, mirá como tengo el ojo, me preguntás como estoy, ¿cómo voy a estar?

Eh… pero ¿qué… qué pasó?

Contame.

Me rompieron la cara en una piña, fui a ver a tu amigo.

¿A Gabriel?

Al pibe ese Gabriel… eh… que estaba interiorizado sobre el tema legal de la música, ¿qué se yo?

Sí, sí, sí

Como me mandaste, me colocó una trompada en el ojo.

No te puedo creer.

Te quedaste corto.

No te puedo creer.

Te quedaste corto cuando me dijiste que era un tipo jodido.

Sí.

Es un terrible calentón, es un terrible calentón.

No te puedo creer, no te puedo creer.

Yo fui con la mejor, dije, “bueno, el muchacho no me conoce, voy a ir al… al… al estudio de él para hacerle algunas preguntas…”

¿Pero vos lo llamaste y él te dio la dirección del estudio?

Sí, sí, todo bien, yo lo llamé, me presenté, le dije que era tu amigo, que sé yo, me dijo, “ah, si Guillermo, sí, sí, todo bien, lo conozco, Guille es mi amigo,” “bueno, mira, yo soy Mariano, quiero… este… pasar a preguntarte algunas cositas legales de la música, me dijo que vos trabajás en SADAIC,” “sí, sí vení, vení, que ya esta todo bien,” la mejor, voy, paso por una confitería, compro una docena de facturas.

Ah… encima fuiste con facturas.

Sí, claro, compré cuatro cañoncitos de dulce de leche, cuatro medias lunas y cuatro vigilantes, ya cuando me abrió la puerta, le vi una cara que no era la mejor, no tenía ya la misma onda que… que cuando…

Claro.

… me atendió el teléfono.

Claro.

Entonces yo no dije “¿qué te pasó?” Bueno, no dije nada, entré y: “¿cómo te va, Gabriel?

Ché, gracias por recibirme sin conocerme, la verdad, este… me hablaron muy bien de vos”, entro y dice: “sí, sí, sí, sí, pasa” ya viste, medio cortante…

Cortante, claro.

… medio seco.

Claro.

Resulta que entro, el tiene un… se armó un estudio de grabación, ¿viste?

porque está el tema de la música, se armó un pequeño estudio de grabación en la casa, me mostró, “sí, mira acá tengo el estudio,” no me quería mostrar mucho, ¿viste?

me abrió la puerta, le dije: “uy, me dejas ver porque a mí me gusta todo el tema de la música, el sonido”, “bueno, a ver,” prendió la luz, ¿viste?

Pero de mala manera me imagino.

Y muy de mala manera, por supuesto no le pregunté nada, porque no tengo confianza, entro yo siempre con el paquete de facturas en la mano…

Mmhm.

… este… al estudio de grabación, me pongo a mirar que sé yo, le digo: “¿querés una factura?”

eh… me dice: “no, y te pido por favor que no abras ese paquete de facturas acá porque este es un estudio de grabación y acá no se come”

Que feo, eh.

En ese momento se me cae… eh… uno… un cañoncito de dulce de leche arriba de la consola.

No te puedo creer.

Se me cae un cañoncito…

No te puedo creer.

… de dulce de leche arriba de la consola, se la ensucio…

No te puedo creer, no te puedo creer.

… la consola se la ensucio de dulce de leche.

No.

Sí.

Justamente a él le fuiste a hacer esto, Mariano, por favor, por favor.

Y el tipo directamente me colocó una trompada, me rompió la cara.

No te puedo creer.

Una piña.

Mejor dicho, lo puedo creer viniendo de él, pero no puedo creerlo que justo a vos te fuera a pasar con él.

No, pero pará, porque cuando el tipo me pone la piña…

Sí.

… me pone el puñetazo…

Sí.

… se me salen todas las facturas volando…

Ah, peor encima.

Peor, me salen todas las facturas volando.

Oh… que despelote que armaste.

Una arriba de la computadora, tres más arriba de la consola.

No te puedo creer, no te puedo creer.

¿Me entendés?

y después viene el perro, el perrito que tiene, que en realidad no lo deja pasar al estudio…

Sí, Teddy.

… no sé como se llama, un perrito que tiene, se sube en dos patas a la… al escritorio y empieza a comerse las facturas de arriba de la consola, lame la consola, chupa la grabadora…

Y a todo esto, ¿él qué hacía?

se estaba peleando con vos, ¿qué hacía Gabriel?

No sé, yo estaba tirado en el piso, mirando al perro con… como se comía las facturas y yo con un ojo que… me dolía toda la cara, me colocó una trompada terrible.

¿Llegaste con alguna…

No, Gabriel…

… factura por lo menos?

¿Llegaste con alguna factura?

No, qué voy a comer, y Gabriel me decía: “retirate ya de mi casa, retirate ya de mi casa.”

Claro, claro, oh… que despelote que armaste, Mariano.

No, y aparte que el perro no entra, no lo deja entrar al estudio, porque es un animal, ensucia y ¿qué pasa?

que después de comerse todas las facturas, este perro levanta la pata…

Claro.

… y orina, orina el CPU…

Oh…

… de la computadora de… de grabación del estudio.

No.

¿Me entendés?

Le arruinaste el estudio prácticamente.

Y Gabriel estaba engranadísimo y me pegó de nuevo en el mismo ojo, ¿me entendés?

No, por favor.

Y yo me fui de la casa de este muchacho sin una respuesta acerca de lo que yo le iba a consultar sobre el tema legal…

Claro, claro.

… de la música.

Y sin las facturas.

Sin… sin mis facturas…

Claro.

… y con un ojo violeta.

Mmm…

¿Me entendés?

Terrible.

Pero, ¿a quién me mandás?

No.

¿A quién me mandás?

A ver, yo…

¿Ese tipo es amigo tuyo?

Sí, sí, sí, yo te anticipé…

Por favor.

… yo te anticipé que era un pibe muy jodido, pero no pensé que para tanto, no pensé que para tanto y ahora no lo quiero ni llamar porque debe estar enojado conmigo también, no, por favor, no, no, no me imaginé que esto iba a terminar así.

Yo ahora vengo del médico, ¿me entendés?

Y vos, ¿cómo estás?

Me dijo: “tenés cuatro días de reposo” “yo tengo que trabajar, doctor” le digo “yo no puedo estar cuatro días en cama”.

Claro, claro.

Me peleé con el médico también prácticamente.

Bueno, pero vos sos una persona de pelearte con la gente, porque hoy…

No, mi última pelea fue cuando iba al secundario, cuando estudiaba, tenía, no sé, quince años.

Ah… yo pensé que vos también en… eras de… de tomar temperatura enseguida, ¿viste?

Tomo temperatura, pero nunca llego a las manos, ¿viste?

nunca llego a las manos.

Claro, claro.

A levantar la mano.

Claro, no sos como este chico Gabriel, que se… él se pelea seguido.

Pero es terrible.

Sí, sí, sí, sí, entiendo, no, yo… bueno, yo a él no lo conozco tanto, no pensé que esto iba a terminar así, sí sabía que era un muchacho muy calentón y con mucho carácter, pero que de ahí a… de ahí a que te pegue, ¿viste?

no, no me lo imaginaba y mirá lo que le pasó en el estudio.

Mira no, y justamente a mí que nunca, nunca me agarro a piñas con nadie, yo cuando era chiquito me agarraba a piñas en el jardín de infantes.

¿Ah, sí?

Cuando iba… sí, cuando iba al jardín de infantes…

Claro.

… todos los días tenía algún episodio de violencia con compañeritos y con compañeritas.

También.

Le he levantado la mano más de una vez a una compañerita del jardín.

Ah, bueno.

A los cuatro años.

Ah, claro.

A los cinco años.

Me imagino que después no lo hiciste más con las mujeres, eso de levantarle una mano a una mujer.

No, no.

Claro.

Me mandaban a la dirección todos los días a estar parado en la dirección, la directora me di… me decía: “quédese parado acá toda la mañana”.

Oh… mirá.

Flores, quédese parado acá, Flores, señor Flores.

Claro, claro.

Y al otro día reincidía.

Claro.

Le pegaba de nuevo a un compañero o a una compañera.

Lo bueno que se da cuando sos muy chico, le pegás a alguien pero no lo lastimás porque no tenés mucha fuerza en los brazos.

No, pero le tirás del pelo, le haces maldades.

Sí, sí.

O le ponés la… la… la traba, le ponés el pie cuando viene corriendo.

Claro.

Se da la cara contra el piso.

Claro, sí, sí, creo que cuando uno es chico se pelea más que de grande, al menos en personalidades templadas como las nuestras, ¿viste?

claro.

Tenés, tenés que gastar eso de chico sino después te queda la cuenta pendiente de grande…

Claro.

… y te andás agarrando a piñas…

Sí me imagino lo que…

… por ahí.

… podría hacer este chico Gabriel, ¿no?

de chico…

Si, pero…

… si se pelea así de grande…

No, ojo.

… ser de chico.

Qui… quizá de chico se reprimió.

Claro.

No sé… no… no se peleó nunca y ahora está repartiendo las trompadas que…

Sí, sí.

… se ahorró de niño por todos lados.

Sí, yo no… yo no me… me… yo no me he peleado muchas veces en mi vida, pero recuerdo una… eh… aproximadamente hace ocho años atrás, nueve años atrás, eh… en un aula en… en el colegio, mientras el profesor daba una clase eh… había un compañero mío molestando a otro que estaba adelante y ese que estaba adelante pensó que había sido yo y directamente vino, me midió, me miró, yo no lo estaba viendo y me pegó de costado en la mandíbula y me tumbó ¿viste?

fueron dos segundos que tuve la mente en blanco, cuando me di cuenta estaba en el piso y me… me paré a pelear y cuando me quise dar cuenta estaba en el suelo trenzado con el otro muchacho y el profesor estaba tratando de separarnos que después fue el mismo profesor que me entregó el diploma medio año después.

Ah, mirá.

Sí, sí, esa fue creo mi última pelea física, pero en la secundaria tuve muchas peleas así de agarrarme… eh… me acuerdo de haber estado… casi una semana sin poder comer comidas sólidas.

Uy…

Sí, porque nos habíamos agarrado a trompadas con unos amigos… eh… digamos, no entre amigos, sino mis amigos contra otro grupo y yo caí al piso y un chico me dio una patada como si estuviese pateando una pelota de fútbol.

¡Epa!

Me dio una patada en la cabeza y me…

Te corrió la mandíbula.

Sí, más o menos, no llegó a correrme la mandíbula, pero me dejó la mandíbula inflamada.

¡Uy!

Me… me acuerdo de tener que tomar puré líquido ¿viste?

no…no podía tragar, no podía comer, no podía mover la boca.

A mí me… me destruyeron la mandíbula una vez de un pelotazo jugando al fútbol, yo estaba en el arco…

Aja.

… y… le pegó, digamos, remató al arco un compañero mío del secundario que le pegaba muy fuerte a la pelota…

Claro.

… muy fuerte.

Y sí, me imagino, para que te quedes así.

¿Conocés a Batistuta?

Sí.

Bueno, más fuerte.

Más fuerte que Batistuta.

Que va.

Le pegó, yo era muy buen arquero…

Ah, mirá.

… le pegó a la pelota, la pelota me pegó en la pera, me… en la mandíbula, me… me destruyó, no sabés.

Pero volviendo al tema de las peleas, recuerdo una… una pelea, que en realidad no fue una pelea, directamente me rompieron la cara… eh… hará unos quince años más o menos, poquito menos, yo tendría catorce años en ese momento y yo de chico era muy provocador, pero no provocador de… eh… violencia, en términos de violencia, sino era muy de gastar, muy de molestar…

Claro.

… muy de reírme de los defectos de los demás…

Claro.

… y me reía siempre al… hasta el límite, hasta que veía que la cosa se ponía complicada, cuando veía que pasaba eso ya paraba y así iba regulando, había gente que me quería pegar ¿viste?

y yo me acuerdo que en un verano, fue un verano habría sido del año, no sé, noventa y cinco, algo así, uno de mis amigos de la costa del Mar del Plata… eh… tenía… se había hecho un corte de pelo que consistía en el pelo bien cortito y atrás en la nuca, largo…

Ajá.

… horrible, digamos horrible, y bueno viste que se dice que ese corte es de los colectiveros, digamos de los… de los tipos…

Claro.

… que manejan el autobús…

Claro.

… el colectivo….

Claro.

… o de los camioneros también, entonces yo estuve todo el verano molestándolo con eso, “eh colectivero ¿y dónde dejaste el colectivo, dónde dejaste el camión?” no sé…

Claro.

… el pibe ya, al principio se rió, después le molestaba pero no decía nada, le molestaba y no decía nada y yo le iba regulando, cuando veía que se enojaba, me callaba la boca, y así iba, lo fui regulando todo el verano hasta que un día llegamos a la puerta de mi casa de allá de la costa, de haber salido una noche…

Digamos que vos ya estabas muy denso.

Ya estaba muy denso pero ahora te voy a contar, yo lo venía piloteando bien, yo lo… lo molestaba cuando sabía que… que se lo iba a aguantar.

Claro.

Y cuando veía que estaba muy enojado, paraba.

Claro.

¿Qué pasa?

llegamos a mi casa una noche y había un camión parado en la puerta de mi casa, un camión viejo horrible…

Sí.

… parado en la puerta de mi casa y yo “eh, Silvio, lo viste con el camión, no sé”.

Claro.

Y le empezó a molestar… le empezó a molestar, qué se yo, y cuando vi que estaba molesto paré, el pibe estaba muy enojado, entonces paré, paré, ¿viste?

lo dejé enfriar ¿y qué pasa?

en el momento en el que yo paro de molestar aparece uno de los otros pibes que estaba con nosotros y le dice: “eh… te… se rió de vos a espaldas” y era mentira.

Ajá.

Le dijo que yo me había reído de él a espaldas cuando ya no… no se soportaba una gota de más…

Claro.

… el vaso estaba por rebalsar…

Claro, claro.

… y claro, ese momento que yo había regulado perfecto, cuando dijo: “se rió de vos a espaldas por el pelo” el pibe este Silvio se dio vuelta y me colocó una trompada directamente.

No te puedo creer.

Y yo me puse a llorar todo por que era un amigo, ¿viste?

Claro.

Y me fui a mi casa y mi hermano me dijo: “¿ves?

Por joder a la gente, sabes.”

Claro, claro.

Pero bueno esa… esa es una…

Uno aprende de eso, uno aprende de eso.

Sí, sí, sí.

Y al final, ¿qué pasó con ese chico, te amigaste?

Sí, porque éramos chiquitos, va, tendríamos catorce años.

Claro.

Sí, sí te amigás, ¿viste?

pero te queda siempre la espina de uy…

Claro.

¿Viste?

era un amigo mío y… y nos fuimos a las trompa… pero bueno, escucháme… eh… me tengo que ir, querido.

Dale.

Me tengo que ir a… a poner este…

Sí, ponete algo en el ojo…

Sí, sí, sí.

… porque no te veo bien.

Sí, sí, porque…

Ponete hielo.

Yo voy a encargarme de hablar con este pibe a ver cómo… cómo quedaron las cosas pero calculo que… que no deben haber quedado muy bien después de lo que me estás contando…

No.

… me da un poco de temor llamarlo, pero bueno.

Es un loco, es un loco.

Es un loco, pero después te comento….

Bien.

… y vamos a ver que podemos averiguar del… de tu…

Bueno.

… de tu… de tus sobres.

Me voy a poner hielo en el ojo

Listo, hasta luego.

Chao.

Chao, chao.

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