Rafael & Patricia – School (Part II)

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Rafael and Patricia talk about old times at primary and secondary school. En este podcast evocamos viejos recuerdos de nuestras épocas de escolares.

Parte Dos.

Después, otra cosa que yo recuerdo… tengo el recuerdo de… de la escuela, ya más como ser… en cuarto o quinto, ya cuando uno es más grande…

Si, si.

… es el… es como… de los más grandes de la escuela…

Si, si, de la escuela es lo mejor, digamos.

… ahí va, de la escuela es lo mejor… este… y llegaba una época del año en que las niñas se hacían trencitas, y entonces, la que se hacia las trencitas, tenía como estatus de grande…

Claro.

… este… y la que no, tenía todavía el estatus de niña.

Claro, ¿verdad?

Este… eso era muy terrible, ¿no?

por que…

Si, si.

… por que pobre, la que no le hacía la madre, la que no le hacía la trencita era… como que…

Por que es como muy de los padres, ¿no?

Claro, una especie de paria social…

Si, claro, era la… sí…

Si, la que dejaban de lado.

La que dejaban de lado.

Claro, claro.

Este…

Una cosa horrible.

Otra cosa que me acuerdo mucho, mira qué recuerdos que tenemos de la infancia, el famoso juego de la arrimadita…

Si, si, si, si, si.

… con las figuritas de los álbumes, con las figuritas…

Si, claro, si.

… valga la redundancia, ¿verdad?

lo que se hacía era tirarla contra la pared, y la que quedaba más cerca de la pared, ganaba, y se llevaba la otra figurita…

Si, claro.

… claro, entonces, era una cosa ya en quinto, sexto de escuela el que tenía más cantidad de figuritas, sobre todo de álbumes de los mundiales de fut, de lo que sea…

Si, álbumes clásicos.

… claro, el que tenía más figuritas era como el… el… el… el…

“El.”

… el capo del lugar, ¿no?

Si, si, si, si.

… era… si, si…

Se medía en figuritas…

Si, si, si.

Bueno, me acuerdo, además de la arrimadita, estaba la tapadita…

La tapadita.

… que era con figuritas también, que se ponían las figuritas boca abajo, se les pegaba de arriba…

Como… como un… chicotazo, si.

… como un… era… como un chicotazo, pero había toda una técnica en la mano que llevaba una curva interesante…

Si, si, si.

… y me acuerdo que siempre estaba la que hacía trampa, que lo que hacia era darle una comba a las figuritas, entonces como que las agarraba, entonces…

Claro, claro, como llevada, ¿no?

… claro, como que ahí ya era más trampa.

Si, si, si.

Y después, no me puedo olvidar de cuando cambiábamos… intercambiábamos las hojitas de carta, que eso ya no se usa más.

¿Las hojitas de carta?

Que eran hojitas, por ejemplo, de frutillitas, o de Kitty…

Ah, de niña, eso era de niña.

Ah, no, no.

Eso era bien de niña, mientras los varones cambiaban figuritas, las niñas cambiábamos hojitas de carta, y con los sobres y pañuelos perfumados y… que ahora eso ya no se usa.

Ah, mira.

No, creo que no.

Lo que yo sigo, o sea, espero que se siga usando es la carti… la famosa cartita.

Si, por supuesto, por supuesto.

Fulanita, gusto tuyo.

Si, ya… por supuesto, se usaba en otros términos, el “gusto tuyo” se ha perdido.

“Gusto tuyo y te querés arreglar conmigo” no existe más.

No, no, creo que no, creo que ya están bastante más adelantados.

Eso era glorioso, ¿eh?

Si, eso era bárbaro.

Además, uno escribía la cartita, ¿verdad?

y se la daba al… al… al amigo… al amigo.

Al emisario.

… claro, al que oficiaba de emisario, ¿no?

el mandadero…

Si, claro.

… y por supuesto uno no la firmaba la carta, era como anónima.

No la firmabas.

Y después estaba el famoso arreglo…

Claro.

… que era el noviazgo de niño.

Que… que era… era muy simpático, por que vos te arreglabas con alguien y después no le hablabas más.

Claro, automatic… no era que pasabas de una relación, era que pasabas a no hablarle…

A no hablarle.

… de eso se trataba…

Claro, de eso se trataba.

Por supuesto.

Hasta que el emisario le llevaba la triste noticia de “te corto.”

“Te corto.”

“Dice que te corta.”

Que esa… además esa cosa no duraba más de dos semanas nunca.

Pero dos semanas eran como que ahora eran cinco años.

Claro, una cosa tierna.

Era muy divertido.

Este… sí… qué lindos recuerdos.

Lo que yo nunca jamás usé, salvo en mi etapa preescolar, que duró dos años, fue la túnica.

Ah, yo tampoco.

Nunca usé túnica.

Yo tampoco.

Yo toda la vida usé… este… el uniforme que era el jumper, con la camisa y una corbata.

Ah, no, no, yo… nosotros en mi escuela, lo que teníamos era un uniforme muy… muy de gimnasia, digamos, era un short en azul…

Si, si, si.

… y un buzo de algodón azul y ya está.

Y listo.

Y la… claro, el pantalón gris, y la camisa y la corbata sólo para los actos.

Ah, mira.

Lo que estaba muy bien, pues si no…

Si, si, si.

… andas tu todo simpático…

Si, de camisa…

… era para romper todo, ¿no?

Si, en mi colegio, los varones usaban pantalón gris y camisa con la corbata que tenía los colores del colegio, y después cuando pasó… bueno… el equipo deportivo los días que teníamos gimnasia, y después cuando pasamos al liceo, era la pollera con camisa y corbata, y después hicieron una camiseta del colegio.

Ahora… igual viste que ahora el tema de las… de las… de las polleras… yo no sé cómo era antes, por que ya te digo, en mi liceo tampoco… era el mismo uniforme, ¿no?

era…

Si.

… el mismo short, seguía siendo yo el… este… pero… pero… ahora es como… la… la… las niñas de secundaria… como que… la pelea es a ver quién usa la pollera más arriba…

Sí, claro, por supuesto, por supuesto…

… quién… quién sufría más frío, ¿no?

Yo creo que igual eso siempre estuvo, empieza… el tema ese en mi colegio por lo menos, te compraban el jumper en… bueno… primera escuela, que te quedaba por los tobillos, con un dobladillo de veinte centímetros, ¿no?

Claro, claro, y que fuera pasando el crecimiento…

Claro, y había quienes les duraba hasta el liceo, y ahí eran las que ganaban en la competencia quién lo tenía más corto, ¿no?

Claro, claro.

Por supuesto.

Y bueno, es como… es como los zapatos, ¿no?

que… Si.

… si uno calzaba treinta y cinco, te compraban treinta y ocho y que duraban tres años…

Que te duren, por supuesto, por supuesto…

… este… y uno los hacía durar…

… pues yo todavía me acuerdo de cuando yo calzaba veinte…

Uh, si, si…

… me preguntaba cuándo calzaba veinticuatro…

Claro, si, si, si, si.

… pah, ese era un patudo.

Si, si, si.

Yo… yo… yo tuve el tema que pegué el estirón muy rápido… muy… a muy…

Yo sigo sin pegarlo.

No, ya sé, pero yo lo pegué a muy temprana edad, entonces, yo en sexto de escuela yo ya medía un metro ochenta y pico…

Claro.

… y ya calzaba cuarenta y tres…

Si, si, si, si.

… y que… hoy… hoy mido lo mismo y sigo calzando lo mismo.

Te pasó la vida que…

Claro… este… entonces yo pegué ese cambio muy rápido, y yo tuve también el problema… me cambió la voz muy rápido…

¿Ah, si?

… en el pasaje ese… ese pasaje de verano de sexto de escuela a primero de liceo…

Si, si, si.

… ahí me cambió la voz, y bueno, pero no, estuve *** me cambió un verano, y entonces…

Si, tal.

… me salvé de toda la etapa de… de esas especies de gallos que uno hace cuando uno cambia la voz…

Si, que uno ya ni qué… si, si, si…

… que no… no es muy divertido…

Ojo que yo ahora viéndolo desde el lado de la maestra, te puedo decir que el que tiene voz grave es un poco complicado, por que sé que le reconocí la voz cuando esta hablando, ¿no?

Ah, claro, claro, claro.

Siempre se siente un vozarrón de fondo…

Un murmullo grave.

… y claro, y ya… ya le pegás segurito directo al nombre sin preguntar quién es…

Claro, si, si, si, sin mirar, sin mirar, si, si, si…

… y además, vamos a ver, si tenés esa voz, habla por señas.

Claro, además, el que tiene la voz grave habla fuerte.

Si, además.

Por que, claro, es el que tiene la voz grave…

Y hay que hacerla notar.

… y hay que hacerla notar ahí, si, todos los demás tienen una voz finita, agudita…

Si, si.

… hay que marcar… remarcar…

Qué feo que era el cambio de sexto, todos esos cambios, de los doce años…

Si, si, si.

… que siempre son complicados, que te vienen a hacer las charlas de… de… de la higiene personal, la sexualidad, era…

Si, yo me acuerdo cuando tuve las charlas de sexualidad, yo no entendía absolutamente nada, por que como me lo explicaban tan complicado, que…

Si, si, si, si.

… que yo… o sea…

Eso es un problema, por que… por que… me han contado en el mismo colegio donde yo trabajo, me lo han contado amigos que trabajan en otros cen… en otros centros, digamos, que por ejemplo, hacían el taller ese, o un taller más apuntado a la sexualidad misma en tercero liceo…

… en cierta forma…

… catorce, quince años, el tema es que, claro…

Hay alguno que siempre sabe sin saber…

… hoy por hoy, ya a los quince años ya es como un poco tarde…

Si, si.

… entonces lo pasaron a primero de liceo, pero en primero de liceo se encontraron que había mucha ignorancia desde el punto de vista biológico, digamos…

Claro, claro.

… que no sabían un montón de cosas, entonces es como que… hay cosas que… que es complicado cuándo… pero…

Si, si, si, cuándo, si, si, si.

No, bueno, yo me había enterado hace un tiempo de que en… en un… en algunos liceos, en segundo, tercero, la gracia era después de clase, la parejita…

Si.

… y todas sus amistades, se iban a… a un lugar donde no hubiera nadie, ¿verdad?

y entonces, bueno, tenían su relación ahí…

Si.

… y el resto los miraba y los puntaban.

Ah, si, yo me enteré de eso.

… una cosa…

Qué aberrante.

… a mi me parece un poquito…

Si, si, si.

… poquito mucho, ¿no?

por que, bueno, empezar así a los catorce…

Es más, yo me acuerdo que además a los catorce años, no tenía ni idea…

No, no, no.

… ni idea.

Qué necesidad de que te puntúen a los catorce años.

Si, si, si, no, una cosa aberrante también, mucha…

Si, si, si, ya, me está haciendo…

Si, por que si, no…

… me está dando como un escozor… si, si…

Si, si, pero… pero era linda, la etapa escolar era linda…

Era linda, era linda, era linda…

… y la libretita de deberes…

Si, si.

… y todo aquello que uno era, poco prolijo.

Yo… yo me… me… yo tengo un antes y un después en la vida, cuando en sexto de liceo o en quinto, no me acuerdo… este… se cambió el nombre de deberes, ya no te mandaban deberes, sino te mandaban tareas domiciliarias…

Ah, T.D.

… este… a mi… yo tengo un antes y un después de eso…

Si, si, si, si, claro.

… eh… como que…

El deber.

… era lo mismo, era lo mismo, pero…

Si, con otro nombre.

… era como más simpático, ¿no?

de deber, una tarea domiciliaria.

Si, si, si, si.

Yo me acuerdo después, está la típica tarea, que… se manda con ayuda de los padres, ¿no?

y que además se fomenta un poco todo eso de hacer cosas en familia…

Claro, claro.

… pero me acuerdo en mi casa, hace años, por que mi hermano estaba en sexto de escuela, y ahora tiene casi treinta años…

Seguro.

… le mandaron hacer un… una… como una tablita en hoja centimetrada, donde en cada cuadradito de un centímetro cuadrado, tenía que poner un circulito de color cortado en papel glacé, y me acuerdo que en mi casa se volvieron chinos cortando papelito por papelito.

Cuando llega la tarea, que vuelve corregida por la maestra…

Tu hermano había entendido cualquier cosa.

No, la maestra le puso “poco logrado”.

Uh, qué mala onda.

El enojo de mi padre.

“¿Poco logrado después de todo lo que yo me maté cortando papelitos?” No lo podían creer.

Qué mala onda esa maestra, qué cosa horrible una maestra con mala onda.

Si, la maestra con mala onda.

La maestra… por que además, viste que siempre, no sé, por lo menos en mi escuela era así, había, por ejemplo, dos primeros, dos segundos, dos terceros…

Si, si, si.

… de cuarto, de quinto y de sexto, ¿no?

entonces en uno de los dos, siempre había… estaba en uno la maestra buena y en el otro la maestra mala, que todos le… todo mundo le tenía miedo, y yo me acuerdo en cuarto de escuela, que por suerte me tocó la maestra buena, pero en el otro estaba la maestra Filomena.

La maestra Filomena que hoy por hoy ya debe de estar muerta, pobrecita, por que en esa época tenía…

Cien años.

… setenta y cinco, ochenta años, tranquilamente, y era… era… una mala onda tenía esa mujer…

Y con ese nombre ya tenía nombre de mala.

… claro, tenía nombre… era mala, ella era mala, era el terror, este… y claro, todos… todos los que se portaban mal, los mandaban con…

Con Filomena.

… con Filomena…

Si, claro.

… yo, ¿viste?

por suerte, me portaba mal, pero procuraba que nadie se diera cuenta…

Era perfil bajo, yo hacía lo mismo, yo hacía lo mismo, y bueno, yo me acuerdo que…

Que no fuera notorio.

… en mi colegio, la maestra, digamos, el terror, era la maestra de sexto de escuela, que era una… también era viejísima, Mabel se llamaba, y era el terror, era la que te arrancaba la hoja del cuaderno si no le gustaba, y siempre todos los años iba diciendo que se iba a jubilar, que se iba a jubilar…

Y nunca se jubilaba.

… y nunca, y justo se jubiló el año que yo hice sexto…

Ah.

… por lo cual, me salvé justito, justito…

Qué bárbaro, qué bárbaro.

… pero bueno…

Qué lindos recuerdos, ¿no?

Qué lindos recuerdos la verdad…

La verdad…

… muy buenos.

Me has hecho pasar un momento muy…

Muy ameno.

… muy grato, si, si.

Muy ameno.

Si, si, si.

Bueno, pero vamos redondeando…

Bueno.

… este… y nos veremos la próxima.

Dale, Patricia.

Que pases bien, Rafael.

Igualmente.

Chao.

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